En este momento estás viendo Circuitos cortos de consumo para que cliente y productor ganen

Circuitos cortos de consumo para que cliente y productor ganen

La pandemia ha demostrado la necesidad y efectividad de los productores y comercios locales, además de dar cuenta de una tendencia al alza que pide a gritos ser generalizada, por el bien de nuestra salud y la del planeta: los circuitos cortos de consumo.

Como intermediarios entre productores y consumidores, uno de objetivos de Mercadify es apoyar y contribuir al cambio de paradigma que se está produciendo desde todas las vertientes. La sociedad, la economía y el planeta demandan y necesitan nuevas formas de consumo consciente y sostenible, que pasan por jugadores clave alternativos y justos que pongan en el centro al consumidor y al productor, para cambiar las reglas del juego.

Los circuitos cortos de consumo hacen referencia a la cercanía geográfica entre pro­ducción y consumo, entre productor y consumidor final. Esta cercanía favorece, de forma sintetizada, a varios factores:

  1. La salud del consumidor, que recibe alimentos de la tierra que no han sufrido de forma tan extrema el deterioro de su vitalidad y no necesitan de un alto número de conservantes, porque su traslado requiere de menos tiempo.
  2. La salud del planeta, al reducir los desplazamientos de vehículos, tanto de transportistas como de consumidores; el menor uso de envases para la conservación de los alimentos, etc.
  3. La salud económica del productor en particular y de la sociedad en general, debido la distribución más justa de los beneficios (por el menor número de intermediarios o por intermediarios con beneficios más ajustados).

Circuitos cortos de consumo como alternativa sostenible

Los circuitos cortos de consumo venían teniendo auge gracias a las nuevas tendencias del mercado, donde el consumidor demanda productos más saludables, naturales y ecológicos. Pero su momento álgido se dio durante los meses duros de pandemia, al ser aclamados y reclamados por los consumidores finales, dando cuenta de la necesidad de puntos cercanos de consumo, próximos a los centros de producción.

Por otro lado, se puso de manifiesto la importancia de la no dependencia de la producción alimenticia exterior y del autoabastecimiento nacional y regional.

Algunos consumidores se unieron al reclamo histórico y de la vital importancia de apoyar a los productores locales, de mejorar sus condiciones (una demanda decenaria del colectivo, que tuvo su principal foco mediático durante la pandemia, al convertirse en imprescindibles durante ella), y de comer más sano, ecológico y natural, para mantener las defensas altas frente la enfermedad que estaba azotando al mundo.

Los circuitos cortos de consumo demostraron su utilidad y viabilidad. Los pueblos se autoabastecían y las ciudades se desabastecían.

Alternativas y concienciación: factores clave para cambiar las reglas del juego

Los grandes retos requieren de grandes organismos trabajando al unísono, con imperante generosidad. En la teoría, los circuitos cortos de consumo representan la panacea de la sostenibilidad, por contribuir con el respeto al medio ambiente, con la mejora de la alimentación y con la salud de las personas. En la práctica, son factibles y funcionales (se ha demostrado a pequeña y mediana escala), pero el camino es largo y dependen de múltiples factores, y actores:

El productor:

  • A pesar de su mayor puesta en valor, sigue batallando por los precios dignos y la demanda de transparencia de los costes de algunas cadenas de distribución. Del precio real de sus productos hasta llegar al consumidor final.
  • Por otro lado, en ocasiones es reacio a cadenas de distribución alternativas con, mayoritariamente, menor potencial económico inicial y mayores barreras de entrada en el mercado.

El cliente:

  • En el imaginario colectivo permanece la idea de que la alternativa de los circuitos cortos de consumo, es solo para bolsillos llenos.
  • Algunos consumidores consideran “excesivos” los precios de los productos ecológicos, naturales y sostenibles.

El cambio de paradigma ante esta realidad requiere de la interconexión de los diferentes actores de la cadena, para diseñar un nuevo sistema de distribución de circuitos cortos de consumo, que requiere a su vez de un cambio de miras necesariamente generoso:

  1. La sensibilización al precio justo entre los consumidores, que deben entender la imprescindible remuneración digna de los productores.
  2. Construir una cadena de valor donde los intermediarios entre consumidores y productores, que también son necesarios para distribuir los productos del campo a la ciudad, sean útiles y justos. Para ello, se hace necesaria por su parte la educación en las nuevas herramientas digitales y, sobre todo, transparencia, para dar cuenta de que hay alternativas posibles y justas.
  3. Los productores deben ofrecer igualdad de oportunidades y valorar el trabajo intangible, pero aterrizado, de estos nuevos intermediarios con menos recursos, pero vocación de cambio.

Cliente y productor, primer y último eslabón, deben ir en el centro

Partiendo de la base de que este modelo no es atractivo y/o viable para todos los consumidores y cadenas de distribución, se hace necesaria entonces, además de lo anterior, el arrimo de todos los actores que quieran ser partícipes de esta alternativa de distribución y forma de consumo.

Los circuitos cortos de consumo son un modelo de consumo sostenible si la parte designada a cada uno de los jugadores de la cadena de distribución es la justa. Y esto también pasa por empoderar al consumir, educarle en salud alimenticia, en la estacionalidad de los productos naturales, en la emocionalidad negativa de los productos procesados, y en poner al productor en el lugar que le corresponde, escuchar sus demandas y que éste escuche también las alternativas y les de una oportunidad igualitaria, para hacer posible el cambio.

El campo y la ciudad, el consumidor y el productor, deben reencontrarse y luchar por su puesto dentro de la cadena de consumo. Deben defenderse de lo que esconden los precios irrisorios y la comida sin sabor: el cambio climático, las enfermedades humanas o el maltrato animal.

Mercadify no es la panacea, pero nació con unos estándares diferentes y el fin último de ser la alternativa justa y útil de una forma sostenible de consumir. Ponemos al primer eslabón de la cadena, el productor, en el lugar que les corresponde, el centro. Escuchamos sus demandas y aupamos sus esfuerzos. Nuestros clientes, sin los que tampoco sería posible esto, son el último eslabón de la cadena, pero comparten junto al productor ese lugar imprescindible: el centro. Ambos son piezas clave de este circuito que necesita ser justo y requiere del esfuerzo de todos, para cambiar las reglas del juego.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.