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¿Cómo influyen los alimentos en tus emociones, tu salud y la del planeta?

Según los sabios taoístas de la antigua China (predecesores de la aclamada Medicina China), el hombre y la naturaleza están compuestos por las mismas partículas, pero con diferentes densidades. Este origen común supone estar influidos por los fenómenos de la naturaleza, al ser parte de la tierra y provenir de ella.

Lo cierto es que nuestro origen terrenal es innegable: “polvo eres y en polvo te convertirás”.

Aunque los científicos no se ponen de acuerdo en el punto de origen de la vida humana en la tierra, acercan posturas en que la tierra primitiva sería el caldo de cultivo perfecto para sintetizar moléculas orgánicas que se organizarían de forma progresiva, hasta formar otras más complejas. De estas últimas se originarían sistemas que combinaban compartimento, metabolismo básico y una molécula con información genética (lo que más adelante serían las proteínas y el ADN).

Es decir, aunque no se sepa el momento y forma originaria exacta de lo que hoy somos, es innegable nuestro origen de la tierra. Somos un fruto más de la naturaleza. Estamos influenciados y tenemos los mismos ciclos que ella.

El origen terrenal del ser humano influye en su salud

La estacionalidad de los alimentos es producto de la naturaleza, y de la naturaleza venimos. Los alimentos que respetan su estacionalidad y ciclo natural, nacen cada año de tierras fértiles y con el clima apropiado, y son los necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Así como los alimentos provenientes de animales bien cuidados, procesados sólo para mantener una conservación natural y para nuestro consumo óptimo.

En cambio, consumir productos altamente procesados, como los refinados, las grasas hidrogenadas o los conservantes, ha provocado la aparición de nuevas enfermedades e intolerancias.

La famosa teoría del “ensuciamiento celular”, del prestigioso médico y catedrático de la Universidad de Montpellier (Francia), el Dr Jean Seignalet, apunta a que el origen de enfermedades autoinmunes, reumatológicas, neurológicas o el origen de muchos cánceres y de las disfunciones digestivas, se debe a la actual alimentación moderna y a los procesos de desnaturalización de los alimentos por la mano del hombre.

Los productos ultra procesados y adulterados, son extraños para nuestro organismo y no son asimilados correctamente, por lo que son muy difíciles de eliminar. Así, la alimentación, que es la principal barrera para evitar las enfermedades, se convierte en estos casos en nuestra propio enemiga y deja de cumplir su función: protegernos y darnos energía para vivir.

¿Cómo influyen los productos altamente procesados en nuestras emociones?

Desde la Medicina China ya se sostenía que la salud física y mental del ser humano, dependía del tipo de alimentos que ingería y de la correcta asimilación de los mismos. Cada alimento que ingieres tiene componentes que influyen positiva o negativamente en ti, tanto a nivel físico como emocional.

¿Te has parado a pensar por qué un galletas ultraprocesadas o una pizza te provoca “ansiedad” o “necesidad” y no una ensalada o cualquier plato más natural? ¿Te has preguntado por qué no puedes dejar de comer una bolsa de chuches, incluso con sensación de plenitud absoluta, mientras que con un plato de garbanzos o un jamón de cerdos cuidados, te sacias (y paras)? ¿Has notado la diferente sensación en el estómago que te provocan estos platos?

Comer alimentos procesados o bebidas con mucha azúcar, causa inflamación corporal que provoca malestar, aumenta la fatiga, retroalimenta la sensación de ansiedad y te sumerge en una pequeña depresión. Eso sí, tales efectos son menos acuciantes con la moderación.

Dr. Sebastián Soneira, Psiquiatra de Trastornos Alimentarios y Psiquiatra Nutricional de Fleni, aseveró en la charla ¿Lo que comemos puede influir en nuestro ánimo? Que “la interacción entre la depresión y la nutrición viene por diferentes lados: Está comprobado que los síntomas depresivos están relacionados con ciertos síntomas alimentarios”. En casos extremos, como la obesidad y la malnutrición, hay una clara correlación con la depresión, apuntan este y otros expertos en nutrición y salud.

El hambre real supone un déficit de energía, es gradual y no es selectiva con los alimentos. No pide algo en concreto. El hambre emocional, por su parte, es repentina, selectiva y puedes seguir comiendo incluso con malestar estomacal.

¿Entonces? Moderación. Tener al alcance esta información permite tomar mejores decisiones, pero no se trata de buscar la perfección. En el centro está la virtud y un día de fiesta con “atracón”, no causa grandes desequilibrios si la generalidad semanal es de una dieta equilibrada.

Seguir una dieta equilibrada también ayuda al planeta y a la economía local

El IPCC, un grupo de expertos internacionales sobre cambio climático de Naciones Unidas, publicó recientemente un informe titulado El cambio climático y la tierra, en el que apuntan a la dieta equilibrada como una de las posibles soluciones al cambio climático. “Las dietas equilibradas basadas en alimentos de origen vegetal y alimentos de origen animal producidos de forma sostenible, presentan mayores oportunidades de adaptación al cambio climático y de limitación de sus efectos”, asegura el grupo de expertos.

En países industrializados como España, las explotaciones intensivas existen desde hace décadas y son una fuente de impacto ambiental, además de estar remplazando a los sistemas de ganadería tradicional sostenibles. “Estas granjas intensivas requieren de grandes cantidades de agua e insumos, generando una gran concentración de nutrientes, contaminantes y GEI en un espacio reducido. Parte de los insumos, como los piensos animales, tienen que recorrer grandes distancias antes de llegar a los silos. Y recordemos que el transporte es solo una mínima parte del impacto ambiental de esos piensos, dado que la mayor parte de huella de carbono se genera en el lugar de origen, por el uso de agroquímicos, deforestación y expansión del área agrícola”, aseguran desde Ecovidrio en su artículo “Producción de alimentos e impacto ambiental: ¿Cuánto cuesta tu dieta al planeta?”

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La estacionalidad alimentaria y los productos caseros, naturales y de calidad, para encontrar el equilibrio

Lo bueno de los alimentos naturales, caseros y de calidad, propios de una dieta equilibrada, es que mantienen unas propiedades nutricionales y organolépticas intactas, mejor olor, sabor y textura, que influyen de forma determinante en la prevención de otro tipo de enfermedades.

Los productos naturales y de temporada, también se hacen necesarios para conservar una buena salud intestinal, ya sea comiendo alimentos en su estado más natural o aumentando el consumo de fibra alimentaria, para impedir el estreñimiento.

Además, consumir un alimento durante su época de cosecha y cercano al lugar de producción, conlleva una ausencia o disminución de tratamientos artificiales para su conservación, poder consumirlos más frescos y mantener todos sus aportes nutricionales. En este sentido, te puede interesar nuestro artículo ‘circuitos cortos de consumo para que cliente y productor ganen’.

La dieta mediterránea, una de las más aclamadas, y acertadas

La dieta mediterránea es una de las más recomendadas por los expertos, tanto por su equilibrio en nutrientes como por la variedad que ofrece a lo largo del año, respetando la estacionalidad de los alimentos. Esta dieta tendría “un cierto patrón nutricional que se asocia con un factor de protección, es decir, reduce el riesgo de desarrollar enfermedades como el Alzheimer y enfermedades como la depresión, la ansiedad, entre otras”, apunta Micaela Cusato, licenciada en nutrición del servicio de Psiquiatría del Fleni, en el marco de ¿Lo que comemos puede influir en nuestro ánimo?, la charla mencionada anteriormente.

Algunos de los alimentos que se recomiendan en esta dieta son:

1.     Aceite de oliva como grasa saludable principal.

2.    Hortalizas, frutas y verduras como la principal fuente de vitaminas, fibra y minerales.

3.    Carnes magras para aportar proteínas y hierro, pero con moderación.

4.    Abundancia de pescados.

5.    Lácteos, como quesos y yogures. 

6.    Mucha agua y vino, también con moderación.

La dieta mediterránea permite seguir el calendario estacional de los alimentos

Ya anunciábamos que la dieta mediterránea es una de las más recomendadas por los expertos, tanto por su equilibrio en nutrientes como por la variedad que ofrece a lo largo del año, respetando la estacionalidad de los alimentos. Ahora te proponemos un calendario estacional que respeta el ciclo natural de estos:

 🌰 Otoño, la estación de las hortalizas:

  • Verduras: boniatos, zanahorias, calabazas, espinacas, pimientos, acelgas, etc. 
  • Frutas: membrillo, higos, mandarinas, caquis, chirimoyas, granadas, peras, uvas, castañas…
  • Hongos y setas.

❄️ Invierno, la estación de los productos calóricos:

  • Frutas: kiwi, naranja, mandarina, perfectos para prevenir infecciones y catarros.
  • Verduras: lechuga, escarola, alcachofas, calabazas.
  • Pescados y carnes: gallo, almejas, conejo, codorniz, lubina, etc. 

🌼 Primavera, estación verde:

  • Frutas: cerezas, fresas, arándanos, nectarinas, nísperos, etc. 
  • Verduras: guisantes, rábanos, calabaza, habas, puerros, habas o espárragos verdes.
  • Carnes: liebre, codornices, conejo de monte o jabalí.
  • Pescados: atún, anchoas, caballa, sardinas, jureles, bacalao fresco, rape, congrio, merluza o lenguado.

☀️ Verano, la estación de la hidratación:

  • Época de las frutas sabrosas e hidratantes: ciruela, frambuesa, melocotón, aguacate, paraguaya, melón o sandía.
  • Verduras: tomate, calabacín, judía verde o remolacha.
  • Pescados: atún, anchoas, sardinas, etc.

Y ya sabe. Cuídese, apueste por el equilibrio, dese caprichos de vez en cuando y manténgase activo/a 💚

Fuentes:

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