Vino Carlos Plaza Joven - Vino de la Tierra de Extremadura

Vino tinto crianza de la Tierra de Extremadura – Carlos Plaza. Variedades Tempranillo 90% / Syrah 10%.
Grado: 13,5%

 

Desde: 28,50

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Descripción

Región: I.G.P. Vino de la Tierra de Extremadura

VARIEDADES: Vino tinto sin crianza en madera resultado del coupage de las variedades Tempranillo 90% / Syrah 10%.
Grado: 13,5%

Nota de cata*
Un vino joven que disfruta evolucionando en copa y es de agradecer porque por precio se confiere con un digno exponente del mejor copeo, del vino ideal para jugar con una gran variedad de tapas de diseño, un vino muy frutal desde sus inicios con leves aportes florales donde la syrah se presenta. La fruta se muestra fresca y joven para girar hacia notas más maduras con la oxigenación, junto a notas de especias dulces en el fondo.

En boca es fresco con un ataque goloso que nos hace disfrutarlo, ligero amargor en su final que le aporta longitud debido al cambio de notas golosonas en su inicio.
*(Nota aparecida en la web Akatavinos)

Recomendaciones gastronómicas:
Delicioso con nuestras ya internacionales tapas.
Ideal con carnes rojas o blancas y salchichas a la barbacoa o a la parrilla y con pollo asado.
Con pasta y pizza forman una combinación insuperable.
Delicioso también con setas y champiñones y otras verduras, a la plancha, en caldereta o en revuelto.

Temperatura recomendada de servicio: 13º-14º
• 90 puntos. James Suckling.
• 90 puntos. Guía Peñín.
• Medalla de oro. Gilbert & Gaillard.
* Dependiendo de la disponibilidad, las añadas pueden cambiar a lo largo del año.

Información adicional

Unidades

12 Botellas, 6 Botellas

Cuando la bodega se convierte en un inmenso campo de juegos, en un paraíso de posibilidades y escondites, cuando la magia del tornillo sin fin transforma el racimo, miles de racimos, en un líquido que embelesa hasta perder la noción del tiempo… entonces, es más que probable que un niño incline con frecuencia sus deseos de jugar en la bodega en lugar de pasar las tardes en el parque con los amigos.

En este escenario de juegos, Carlitos corretea incansable detrás de los tractores cargados de uva, el gran tesoro. Se detiene a observar como se descarga la uva, investiga metiendo las naricillas en los depósitos y va impregnando poco a poco sus historias imaginadas de olores y colores que antes desconocía. Pregunta, escucha, y va descubriendo los pormenores de la vendimia y la elaboración del vino. Ante su insistencia, se le empiezan a asignar pequeñas tareas que le mantengan entretenido. Con el tiempo, sorprende a todos por su enorme interés en todos los procesos y tareas que observa.
Para tranquilidad de su madre, Agosto y Septiembre, los meses de la vendimia en Extremadura, Carlitos no tiene que ir al colegio. De nuevo, entre ir a la playa con el resto de la familia y permanecer en el pueblo, ayudando a “supervisar” las tareas de la vendimia, Carlitos vuelve a elegir quedarse en la bodega. Su madre tiene que ceder, nada convencerá a Carlitos de lo contrario. Viajar a las viñas con su padre, observando la uva, tocándola y probándola hasta decidir cuándo está en su punto exacto de maduración, y por lo tanto de recogida, se convierte para él en algo más que divertido. Vivir día y noche el espectáculo de la recogida de la uva, el trasiego de los camiones llegando a la bodega, la uva cayendo en la tolva, los sonidos del mágico proceso de la fermentación son su entretenimiento favorito.
Lo que de niño era un juego, con el tiempo se transforma en una profesión, en una forma de vida. Carlos trabaja duro desde muy joven; se forma y pasa por todos los niveles y tareas que la bodega ofrece.

Durante años, aprende lo más importante, que el mundo del vino no es un mundo fácil, que requiere esfuerzo diario y dedicación exclusiva, pero que merecen la pena las horas de sueño entregadas a la ilusión de obtener el mejor vino posible.
Carlitos es hoy Carlos Plaza, y se aúnan en él la pasión e ilusión de cuando era un niño, con la experiencia que le han dado los años.
Hoy en día, se ha cumplido su sueño y objetivo en la vida por el que tanto ha trabajado: elaborar y embotellar sus propios vinos, vinos que los demás disfruten bebiendo tanto como él disfruta elaborándolos.

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